Midterm 2026

Las urnas frente a Trump: el futuro de una democracia que se mira al espejo

Crónica del acto “Midterms 2026: referéndum a Trump”

Bego Grau
Por Bego Grau |  23/10/2026

Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos se acercan en un contexto de polarización extrema, tensiones institucionales y redefinición del orden internacional. En una nueva sesión del ciclo electoral, el Instituto de Estudios Norteamericanos (IEN) reunió a los periodistas Anna Bosch, excorresponsal de TVE en Washington, Moscú y Londres, y Xavier Vilà, consultor en relaciones internacionales y excorresponsal de Catalunya Ràdio en Washington. La conversación, moderada por Xesco Reverter, miembro del Patronato del IEN, periodista de TV3 y excorresponsal en Estados Unidos, analizó qué está realmente en juego en unos comicios que transcienden del reparto de escaños en el Congreso.

Hay elecciones que sirven para elegir representantes y otras que acaban convirtiéndose en un juicio sobre el rumbo de un país. Las midterms estadounidenses de 2026 parecen destinadas a ser ambas cosas. A mitad del segundo y último mandato de Donald Trump, Estados Unidos se prepara para acudir a las urnas en un momento en el que la disputa política ya no gira únicamente en torno a quién gobierna, sino también a cómo se gobierna, con qué límites y bajo qué reglas.

Este fue el punto de partida de la conferencia “Midterms 2026: referéndum a Trump”, que invitó a mirar más allá de los pronósticos electorales para preguntarse sobre el estado de salud de la democracia estadounidense y las consecuencias internacionales del segundo mandato republicano.

Una ola azul, pero no necesariamente un tsunami

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La primera incógnita era electoral: ¿hasta qué punto pueden los demócratas recuperar el control del Congreso? Reverter abrió la conversación recordando que algunos sondeos atribuían al Partido Demócrata cerca de un 80 % de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes. Pero las cifras, como demostraría el transcurso del debate, solo explican una parte de la historia.

“Ola sí, tsunami no”, sintetizó Vilà, señalando que una victoria demócrata no implicaría necesariamente un hundimiento republicano. Bosch recordó una constante de la política estadounidense, donde los presidentes que se encuentran en su segundo mandato suelen sufrir un castigo electoral en las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, la polarización actual y el peso de los distritos competitivos dificultan cualquier pronóstico.

La cuestión no es solo cuántos escaños pueden perder los republicanos, sino también cuáles y qué importancia tienen. ¿Qué significaría esta derrota para un presidente que ha convertido su figura en el centro de gravedad del partido? El propio Trump ha presentado las elecciones como un referéndum sobre su liderazgo, y es precisamente ahí donde las midterms trascienden su naturaleza legislativa para convertirse en un examen político de su presidencia.

El coste de la vida y el precio de las promesas

Si las elecciones se deciden a menudo en los bolsillos de los ciudadanos, esta vez la economía podría convertirse en un adversario especialmente incómodo para la Casa Blanca.

Bosch recordó que Trump había construido buena parte de su victoria presidencial sobre una promesa concreta: recuperar el poder adquisitivo de los estadounidenses. Dos años después, esta expectativa no se habría materializado. El encarecimiento de los combustibles y las dificultades del mundo rural amenazan con generar desafección precisamente entre algunos de los sectores tradicionalmente republicanos.

Vilà ejemplificó esta realidad con el testimonio de un agricultor que lamentaba tener que pagar seis dólares por galón de combustible, un precio difícilmente asumible para muchas explotaciones agrícolas. Ante este malestar, Trump ha recurrido a promesas de ayudas multimillonarias, una estrategia que, según el periodista, pone de manifiesto una preocupante irresponsabilidad y falta de rigor presupuestario.

Pero la economía también permitió introducir una de las paradojas centrales del debate, cómo la política exterior, tradicionalmente secundaria en muchas campañas nacionales, puede acabar condicionando directamente el voto interno. Las tensiones con Irán y sus repercusiones sobre los precios energéticos demuestran hasta qué punto las decisiones internacionales pueden repercutir en la vida cotidiana de los electores.

La política como espectáculo

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La conversación derivó hacia uno de los rasgos más distintivos del fenómeno Trump, su capacidad para convertir la política en un espectáculo permanente.

Para Bosch, el éxito del presidente no puede entenderse únicamente a partir de sus propuestas, sino también de la imagen que ha sabido construir de sí mismo. Trump ha hecho de la atención mediática una forma de poder. Antes que político, es un comunicador que conoce los mecanismos del entretenimiento y sabe explotarlos con una eficacia extraordinaria.

En este sentido, la periodista explicó cómo Trump ha llegado incluso a proponer convenciones de partido para las elecciones de mitad de mandato, habitualmente reservadas a las presidenciales, con el objetivo de captar la atención mediática. También recordó su promesa de entregar 5.000 dólares a cada ciudadano si los republicanos mantenían la mayoría en el Congreso. Una promesa que desdibuja la frontera entre la persuasión política y la compra de voluntades, y que constituye una afrenta directa a la esencia de la democracia.

Reverter introdujo otra variable determinante, cómo influyen los recursos económicos de las campañas y la capacidad del movimiento republicano para dominar el espacio comunicativo. Sin embargo, Bosch destacó la distancia entre el relato presidencial y la realidad electoral. Trump reivindica un mandato popular extraordinario, pero la realidad es que su victoria no representa la voluntad mayoritaria del conjunto de la sociedad estadounidense.

Los límites del poder

Uno de los momentos más inquietantes del debate llegó cuando los ponentes abordaron la posibilidad de una victoria demócrata y la reacción de la Casa Blanca.

El asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 sigue proyectando una sombra oscura sobre la política estadounidense. Bosch planteó la posibilidad de que, ante unos resultados adversos, la Administración intentara retrasar la certificación de los votos. Vilà añadió cómo determinadas formas de intimidación electoral dirigidas contra las minorías o los cuestionamientos del voto por correo podrían generar un escenario de conflictividad.

Ante una posible mayoría demócrata, el Congreso podría impulsar investigaciones parlamentarias, examinar la actuación de miembros del Ejecutivo y ejercer su control presupuestario. Sin embargo, Bosch recordó que Trump ya ha mostrado una clara preferencia por gobernar mediante órdenes ejecutivas. Una derrota legislativa podría, paradójicamente, acentuar esta tendencia.

La pregunta dejaba de ser, por tanto, si el Congreso podría frenar a Trump, para convertirse en otra más profunda: ¿hasta qué punto están preparadas las instituciones para contener a un presidente decidido a ponerlas a prueba?

Cuando el mundo se convierte en escenario

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La posible pérdida del control legislativo abrió un segundo gran eje de discusión, el futuro de la política exterior estadounidense.

Bosch sugirió que un Trump con mayores obstáculos internos podría intensificar su actividad internacional para consolidar su legado antes de abandonar la presidencia. Esto podría traducirse en una política más agresiva hacia Irán, nuevas presiones sobre Ucrania o una revisión del compromiso militar de Estados Unidos con Europa.

La periodista advirtió del riesgo de que Washington intentara negociar el futuro de Ucrania directamente con otras grandes potencias, marginando tanto al país agredido como a sus aliados europeos. Vilà, por su parte, defendió la necesidad de que la Unión Europea reflexione sobre su autonomía en materia de defensa y su capacidad real de actuar sin depender de la protección estadounidense.

La discusión derivó hacia una cuestión todavía más profunda, la naturaleza de la política exterior trumpista. Bosch y Vilà pusieron el foco en el creciente protagonismo de los intereses económicos y en una concepción transaccional de las relaciones internacionales, ejemplificada en las actuaciones estadounidenses en Venezuela y las presiones sobre Cuba.

Reverter, sin embargo, introdujo un matiz importante, cómo reducir el trumpismo a una simple búsqueda de beneficios económicos podría impedir comprender su profundidad ideológica. A diferencia del primer mandato, argumentó, el segundo ha ido configurando una cosmovisión propia, con la voluntad de transformar el orden internacional existente.

Bosch resumió esta idea con una imagen muy clara, el regreso a un mundo de imperios, dividido en tres grandes esferas de influencia encabezadas por Estados Unidos, Rusia y China. Una concepción del orden internacional en la que cada potencia ejercería su poder sobre los territorios que considera propios, relegando a un segundo plano la soberanía de los Estados y las normas que rigen las relaciones internacionales.

Una democracia al borde del precipicio

La última parte de la conferencia recuperó una pregunta que había sobrevolado toda la sesión: ¿qué está ocurriendo con la democracia estadounidense?

Bosch recordó la admiración que tradicionalmente había despertado la cultura institucional de Estados Unidos. Pese a la dureza de los enfrentamientos partidistas, siempre había existido un respeto compartido por determinados rituales, procedimientos y límites del poder. Hoy, según la periodista, buena parte de aquel respeto y elegancia institucional se ha ido diluyendo.

La reflexión condujo a los padres fundadores de la República y a su preocupación por evitar cualquier concentración excesiva de autoridad. El sistema de frenos y contrapesos nació precisamente de la desconfianza hacia el poder absoluto. Sin embargo, Bosch señaló que este equilibrio se ha debilitado por la actitud del Congreso y la configuración actual del Tribunal Supremo.

Vilà recurrió a una metáfora contundente, durante décadas, la democracia estadounidense había ofrecido la tranquilidad de circular por una carretera protegida por barreras de seguridad. Ahora, en cambio, la sensación es la de avanzar peligrosamente cerca del precipicio.

Pese a ello, el periodista reivindicó una cierta perspectiva histórica. Trump ha provocado un profundo deterioro de la confianza institucional y de la relación transatlántica, pero Estados Unidos ha atravesado otros períodos convulsos.

Reverter se mostró menos optimista. Después del asalto al Capitolio, muchos observadores habían dado a Trump por políticamente acabado. Su regreso a la Casa Blanca obliga a reconsiderar aquella lectura y a reconocer que el movimiento MAGA no parece una anomalía pasajera, sino una fuerza con capacidad para perdurar más allá de su fundador.

La melancolía de Washington

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Las preguntas del público permitieron tratar la presión sobre los medios de comunicación, la proliferación de burbujas informativas y el dilema estratégico del Partido Demócrata entre mantener una apuesta por la moderación o adoptar una línea más combativa.

La conferencia terminó con una reflexión que parecía unir a los tres periodistas, una cierta melancolía por la democracia estadounidense que habían conocido, estudiado y admirado.

Bosch reconoció esta sensación compartida, una nostalgia de Washington que no implica idealizar el pasado, sino constatar la distancia entre una tradición institucional y las prácticas políticas del presente. Reverter, sin embargo, quiso introducir un último recordatorio, que los Estados Unidos es mucho más grande que Donald Trump.

Quizá esta sea, en última instancia, la gran cuestión de las midterms de 2026. Las urnas determinarán quién controla el Congreso, pero también ofrecerán un análisis de la capacidad de la sociedad estadounidense para responder a la transformación política que está viviendo.

Porque, cuando una democracia se ve obligada a preguntarse si sus mecanismos de control siguen funcionando, lo que está en juego ya no es solo el resultado de unas elecciones, es la confianza en las reglas que hacen posible que las elecciones sigan teniendo sentido.

Video del evento
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