Cuando se habla de las personalidades más importantes en la historia del jazz, se suele hacer referencia a los grandes músicos (Louis Armstrong, Duke Ellington, Coleman Hawkins, Art Tatum, Ray Charles, etc.) y se produce un olvido sistemático e injustificado de las mujeres que han realizado grandes aportaciones a la historia de esta música. Si se mira las discografías que dan datos sobre los conjuntos y orquestas que grabaron discos desde los primeros tiempos en que el jazz se empezó a grabar, se observará que en el personal de muchas de las formaciones aparecen nombres de mujeres. Por ejemplo, en la famosísima King Oliver’s Creole Jazz Band, en el sitio de pianista encontrará Lil Hardin, más conocida después por el nombre de Lil Armstrong, al casarse con el joven segundo trompeta de la orquesta, de nombre Louis. Hablando de pianistas, nos vienen a la cabeza nombres tan importantes como el de Mary Lou Williams, pianista y arreglista de la big band de Andy Kirk; Camille Howard, pianista del conjunto de Roy Milton; Dorothy Donegan, gran solista, etc. Si hablamos de un instrumento tan duro como la trompeta, la historia registra los nombres de dos grandes trompetistas como Dolly Jones y Valaida Snow; como trombonistas, el nombre de Melba Liston lo encontramos en muchos grupos y grabaciones importantes; más recientemente en Europa la multi-instrumentista sueca Gunhild Carling da sensación de dónde actúa. Encontramos incluso importantes directoras de orquesta como Blanche Calloway, hermana de Cab Calloway.

Ahora bien, en el terreno donde las mujeres han realizado un aporte más importante tanto cuantitativamente como en calidad, es en el terreno del jazz vocal. Podríamos decir que hay dos corrientes paralelas: la corriente de las cantantes vinculadas al mundo del blues, que también actuaban con grupos de jazz, como Ma Rainey, Bessie Smith, Clara Smith, Victoria Spivey, Ida Cox, Memphis Minnie , Juanita Hall, LaVern Baker, Carrie Smith, Aretha Franklin, etc. Y, en paralelo, la corriente de aquellas cantantes vinculadas directamente al mundo de las orquestas y el repertorio de jazz, como Ethel Waters que inspiró a la mayoría de las que la sucedieron, es decir, Adelaida Hall, Ella Fitzgerald , Billie Holiday, Helen Humes, Ivie Anderson, Mildred Bailey, y otros con diferentes estilos, como Dinah Washington, Sarah Vaughan, Linda Hopkins, Ruth Brown, Olive Brown, Patti Austin y más recientemente, Diane Reeves, Diana Krall, Cécile Mc Lorin Salvando, etc.

Todas ellas, las de una corriente y otra, han hecho grandes aportaciones a la Historia del Jazz. Por tanto, cuando hablamos de los grandes protagonistas de esta historia no podemos olvidar a todas estas mujeres, sin las cuales habríamos perdido muchas de las deliciosas creaciones que han hecho disfrutar intensamente a los aficionados y al público en general.

 

Ricard Gili, Fundació Catalana Jazz Clàssic