El IEN celebra su 75º aniversario reconociendo la importancia de seguir construyendo puentes entre Estados Unidos y Europa
La institución catalana recupera el Premio Kennedy y lo concede a Joan Massagué, eminencia mundial en la investigación del cáncer

El Instituto de Estudios Norteamericanos (IEN) celebra su 75º aniversario dando más significado que nunca a la existencia de esta institución. Fundada en febrero de 1951, en pleno régimen franquista, el IEN ha sido siempre una institución comprometida con su tiempo, atenta a los cambios y liderando propuestas destinadas a difundir, analizar y debatir cuestiones de actualidad. Sin perder este espíritu, uno de los principales objetivos de la institución es seguir construyendo puentes entre Europa y Estados Unidos.
Para entender los ciclos políticos y globales, necesitamos mirar la historia más reciente. Joan F. Corona, presidente del IEN, subrayó en la bienvenida al evento que tuvo lugar en el Círculo Ecuestre el pasado viernes 3 de julio, que esta institución “nació de la visión y la complicidad de dos amigos: el Dr. Josep M. Poal y el ingeniero y arquitecto Josep M. Bosch i Aymerich. Impresionados por el dinamismo cultural y científico de Estados Unidos, promovieron una asociación privada y sin ánimo de lucro que, bajo la primera presidencia de Josep M. Pi i Sunyer, se convertiría en un oasis de libertad y conocimiento en la Barcelona de la época”. Y añadió que, durante décadas, “el IEN fue la principal institución privada europea dedicada a la enseñanza del inglés. Con casi 8.000 matrículas anuales y más de 400.000 estudiantes formados”, han acompañado a varias generaciones de catalanes en su crecimiento. En esta línea, Ismael Nafría, vicepresidente del IEN, expresó su agradecimiento a “todos los que han dado vida a todo lo que el americano ha ofrecido”, y recordó que sin ellos tampoco habría llegado tan lejos.

De esta sinergia entre elemento vertebrador y el elemento educativo, nacieron en 1964 los Premios Kennedy que, este año, se han recuperado. El IEN es un referente académico y cultural indiscutible, que a lo largo de su historia ha colaborado con el Consulado General de los Estados Unidos en Barcelona, la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona, con colaboraciones que han resultado vitales para la cultura de nuestro país. Por su trayectoria y labor fue distinguido con la Creu de Sant Jordi en 1992. Este legado cultural estuvo presente durante toda la cena y los invitados fueron obsequiados con el libro El Món de Pau Casals, publicado por el IEN con motivo de este 75º aniversario. El IEN reconoció a Pau Casals con el Premio Kennedy en 1966. Caterina Guinovart, patrona del IEN, recordó que “Pau Casals compartía con John F. Kennedy una profunda sintonía en la defensa de la paz mundial, el desarme y la libertad de los pueblos”. Y añadió que “restablecer hoy el Premio Kennedy no es un ejercicio de nostalgia, sino una declaración de principios.”

Retomando el legado del Maestro Casals, pero también de otros ilustres galardonados anteriores como el Mr. Sargent Shriver, Director de la Oficina de Oportunidades Económicas en Washington D.C.; la misma tripulación del Apolo XI que llegó a la Luna por primera vez; el Dr. Valentí Fuster, eminente cardiólogo mundial; o el propio Xavier Trias, alcalde de la ciudad de Barcelona y el último galardonado en 2014, la noche añadió un nuevo ganador del Premio Kennedy: Joan Massagué, farmacéutico, eminencia mundial en la investigación científica y pionero en el descifrado del mecanismo biológico de la metástasis en las enfermedades cancerosas. Este reconocimiento fue precedido por la laudatio que Andreu Mas-Colell, patrono del IEN, hizo del galardonado. El exconseller de Economía, y Universidades e Investigación también provocó sonrisas entre el público al reconocer que “presume” de conocer a Joan Massagué y que esto “le hace ganar puntos”. Ya plenamente en su discurso, destacó la capacidad del galardonado de generar política científica: “También lo recibe por lo que ha hecho con esta eminencia, por establecer un gran puente entre Estados Unidos y el ecosistema de investigación catalán y por fortalecerlo”. Joan Massagué retomó el discurso del exconseller agradeciendo que “desde el IEN fueran pioneros en una época gris” y destacó las cualidades de seguir encontrando puentes que generen relaciones con Estados Unidos: “Los jóvenes siguen sintiendo entusiasmo por este país que ven lleno de oportunidades” y describió su experiencia como: “Los tres segmentos que componen, en mi caso personal, el puente: la ilusión inicial, la posibilidad de crear y descubrir, y luego, aprender a gestionar entidades de este tipo. Y son bidireccionales.” Finalmente, defendió la importancia de proteger la ciencia y las instituciones que la hacen posible, recordando que, aunque el conocimiento se construye a lo largo de décadas, son estructuras muy frágiles. En este sentido, advirtió sobre la pérdida de apoyo a la ciencia que está ocurriendo en Estados Unidos y subrayó que el compromiso con la ciencia debe anteponerse a las diferencias políticas.

Benjamín León, embajador de Estados Unidos en España y Andorra, envió un mensaje para agradecer al IEN su colaboración con el consulado: “Gracias por profundizar en nuestra cultura y sociedad.” Uno de los momentos más emotivos fue el discurso de clausura del president del Parlament, Josep Rull, quien definió el evento como un “momento luminoso que dota de autoestima colectiva” a toda la sociedad. El president destacó “el poder que la sociedad catalana ha tenido siempre” y destacó la figura de Joan Massagué y el significado del Premio Kennedy, afirmando que “Las naciones necesitan modelos a seguir, necesitan personas que generen un sentimiento muy alto de admiración, respeto e inspiración. Y la figura de Joan Massagué responde precisamente a este perfil”. Refiriéndose a Estados Unidos, reivindicó su poder de inspiración evocando el legado de Joseph Nye: “Las grandes potencias no lideran solo porque sean más fuertes. Lideran, sobre todo, porque son capaces de inspirar.” Finalmente, cerró su discurso con una reflexión sobre la esperanza y la construcción de puentes entre los pueblos, agradeciendo el trabajo del Instituto con palabras que evocaron el legado de Pau Casals, uno de los primeros galardonados con del Premio Kennedy: “Gracias por construir este puente bilateral, este puente de emociones, de conocimiento, de ciencia, de literatura, de cultura, pero sobre todo para asegurar que lo que dijo Pau Casals, que esta humanidad que aspira a abrazar la paz y la esperanza nunca decaiga.”




